XV Años

Los XV años de cualquier jovencita marca un antes y un después en la vida y seguramente Nuria recordará para siempre este festejo. Podríamos describirlo como simplemente hermoso y prácticamente perfecto; no hubieron fallos de ningún tipo.
Empezaron a las 7 de la tarde con la llegada al salón, después de haber recorrido la ciudad en una limusina de alta gama. Al entrar todos los invitados la recibieron de pie y con los manteles en la mano girando por el aire, la música amenizó el momento y los fuegos artificiales le dieron brillo a su entrada. Sin darle tiempo a los asistentes, Nuria se dirigió a la pista para bailar su primera pieza junto a su novio para después despedirse y cambiarse el vestido.
Minutos después se sirvió la cena, por cierto deliciosa, en donde un flautista y un violinista acompañaron el momento. Nuria abrió la pista con el clásico baile con chambelanes y varias amigas, para después darle oportunidad para cerrar el baile a su padre. Todo el momento fue perfecto y con coreografías muy bien montadas.
La fiesta no paró desde que la música dio inicio, los invitados jamás pudieron sentarse y fue los XV años se tornaron en un carnaval. Hasta las 3 de la mañana se fue desocupando el recinto, la gente ya estaba cansada y prefería partir a sus casas a descansar; Nuria también lo estaba y las pantuflas en sus pies lo delataban. La fiesta terminó al rededor de las 4 AM y los últimos invitados partieron en la misma limusina en la que habían llegado, todos se fueron a una habitación de hotel que estaba reservada previamente.
Los XV años de Nuria fueron perfectos, con mucha elegancia y detalles costosos. Desde la llegada Nuria tomó el control de la situación y demostró que tenia todo muy bien planeado. Sus organizadores fueron muy cuidadosos con los bailes preparados y con la comida, sin duda Nuria podría contratarlos para su boda. ¡Gracias por invitarnos a tus XV años Nuria, felicidades!